La historia de Paula Navío

04/05/2011

2007 fue un año grandioso para mi, la vuelta de mi grupo favorito con una gira tras once años de espera, estaba en la recta final de mi tesis doctoral buscando mis barcos y piratas medievales, había vuelto de Roma de mi estancia doctoral allí, mi segundo año dando clases en la Universidad… nada me hacía sospechar lo que iba a ocurrir después.

A principios de diciembre de 2007 tras ver a oscuras la televisión, comencé a tener flashes como de foto en el ojo derecho: mi madre y mi hermano se echaron a reír “aún sigues en el concierto” debieron pensar. Pero sin mayor importancia me fui a dormir, horas después me despertaba con un terrible dolor de cabeza, vómitos y como si me atravesaran las sienes mi madre llamó al médico de urgencia que vino: migraña. Me dieron medicación, pasé muy mala noche y a seguir. 

Días después todo se torció porque la situación familiar se complicó y tuve que buscar trabajo, la tesis iba a tener que esperar, al menos de momento porque por diferencias parentales tenía que buscar trabajo y ponernos en manos de abogados. Mucha tensión, nervios… me cogen en El Corte Inglés para Navidad, en librería, algo que acogí encantada, un mes y medio donde iba a estar entre libros y ayudando económicamente en casa. Pero más o menos fue un mes después de ese ataque de migraña fue cuando empecé a notar cosas raras…

Mi equilibrio corporal no era estable… no… estaba quieta, firme y mi cabeza “se iba” pero pensaba “será la tensión que la tendré baja” (varias veces me había desmayado ya por bajonazos de tensión), no le di importancia. El problema fue que comencé a chocarme con la gente… sí… me di cuenta que por los pasillos de la librería del Corte Inglés me tropezaba sin darme cuenta, me chocaba… y no lo achaqué al ojo, era yo que iba con prisas… hasta que un día sumé a mi “ida de cabeza” lo de la visión y pensé que no era normal… El 22 de enero, fiesta en Valencia -San Vicente- me fui con Rosa a pasear a la playa, salió un día divino y nos fuimos a dar una vuelta, lo recuerdo perfectamente, y se lo comenté, le dije lo que me pasaba, “Rosa, veo menos por el ojo derecho y me mareo, es raro”. Y ella no recuerdo qué me dijo, pero imagino que sería que fuera al médico. Mi madre, ya mosqueada desde hacía semanas, se lo había comentado a mi médico de cabecera y al decirle lo del ojo, los mareos, le dijo que nos fuéramos a Urgencias al Clínico, pero sin perder tiempo. El 30 de enero de 2008 lo hicimos, íbamos a llamar al chino al volver, ése era el plan… pero la vida, te sorprende -para bien o para mal- en cualquier momento. Eso lo he aprendido bien.

Nunca olvidaré ni la ropa que llevaba puesta ni lo que hice ese día. Era un buen día, hacía sol, y yo llevaba una camiseta de Héroes del Silencio, repito, no se me olvidará en la vida. Hasta las bragas que llevaba. Entramos en Urgencias a eso de mediodía, comenté lo que me pasaba y al ser lo principal la pérdida de visión me pasaron con oftalmología. Y la doctora que me atendió, joven, vio que era algo raro, dio en la clave… recuerdo cómo me ponía el lápiz delante tapándome el ojo izquierdo  y me lo iba mostrando, y yo le iba diciendo, “no lo veo, no lo veo, no lo veo… lo veo”, lo mismo con el otro ojo y sin problema, lo veía desde el principio. Me hizo preguntas, le comenté los mareos, la sensación de pérdida de equilibrio… y ella ordenó el sacarme sangre, un TAC y veríamos…

Me sacaron sangre con la dificultad que siempre les ocasionan mis brazos, no me encuentran las venas, es algo que ya estoy acostumbrada, pero desde ese día más, porque eran incapaces de cogerme la vía. Viene un doctor, joven también, comienzan las preguntas, interrogatorio, si fumo, si bebo (a todo no, que me crean es otra historia), si he tenido alguna enfermedad… etc. De pequeña comento las bronquitis, pero nada más, me comenta que me harán un TAC que están esperando los análisis, que ha pedido más pruebas pero que hay mucha gente y que los análisis tardarán un par de horas, que no me preocupe. Pero tardan muchíiiiiisimo en hacerme el TAC, hay una cantidad de gente brutal y el doctor viene a preguntarme si me lo han hecho, le digo que no, que me han sacado sangre únicamente, en la cara le noto el mosqueo. La gente conocida que vi ese día en Urgencias tampoco se me olvidará… Me hacen el TAC, ¡por fin! primera vez que entraba en esa máquina, en cuanto tengan los resultados me dirán algo. 

Y vaya si me lo dijeron. Vino el doctor con alguien más, no recuerdo… nos metieron a mi madre y a mi en el box 7, nos hicieron sentarnos y me dijo: “Paula, en el TAC te ha salido una mancha… y vamos a ingresarte porque hay que mirarte bien”. Mi vida cambió, completamente desde ese instante. Yo no recuerdo cómo me quedé, le pregunté, “¿pero es grande?, ¿es un tumor?” y me respondió “no lo sabemos… te mide unos 5 cm… por eso te ingresamos… es lo que tenemos que averiguar”. La cara de ese doctor no se me olvidará en la vida… no era español, era de Europa del este, creo, pero me miraba con un cariño y me trató tan bien todo el rato que estuve allí… no sólo en ese momento tan triste, fuerte, desagradable, sino toda la mañana, mediodía, tarde que estaba en el Clínico, en Urgencias. La enfermera, sacó ropa azul, ropa del Clínico y una bolsa para meter mis cosas… a mi me sentaron en una silla de ruedas y a mi madre le dijeron que no podía entrar, que le dirían dónde me ingresaban (sería en neurocirugía pero debía esperar) a mi se me llevaron por el pasillo, la miraba, la llamaba llorando… mamá… empecé a llorar sin parar… vi que mi vida daba un giro brutal ¿mi madre y mi hermano?, ¿la tesis?, ¿el piso?, ¿Héroes del Silencio?, ¿mi vida? todo, todo lo veía caer…

Entraba en una sala que no recuerdo el nombre, silencio absoluto, poca gente había, estaban en camas con goteros, enfermeras que intentaban animarme, pero yo lloraba y les decía “no, no puede ser… por favor, dejen pasar a mi madre” me hicieron ponerme el camisón azul, me cambié en un baño que había, de ahí que recuerde las bragas naranjas que llevaba… llorando me lo puse, me senté en  la cama que me dieron y aislada con cortinajes no podían hacerme parar de llorar, y un par de enfermeras vinieron a preguntarme qué me pasaba, qué me habían dicho, se lo contaba y por sus caras intuía que no era bueno… al final, dejaron pasar a mi madre, llorando las dos, abrazadas sin saber qué decirnos estábamos allí… llamamos por teléfono a mis tías, a mi hermano y a mi amiga Joana.

No sé las horas que estuvimos, de allí me llevaron en cama a la cuarta planta de neurocirugía, al final del pasillo, era una habitación grande, oscura (era ya de noche), estaba vacía, sin camas… y allí comenzaba mi nueva ruta.

Al día siguiente (31 de enero) vino uno de los neurocirujanos a mi habitación y me dijo lo que había, se había visto una mancha de 5 cm en mi cabeza y yo le pregunté si era un tumor… se puso serio y me dijo que sí, que creían que sí y que por ello iban a hacerme resonancia para ver mi cabeza y ver bien la situación… Me la hicieron al día siguiente, la primera vez que entraba en aquella máquina que parecía un donuts alargado, tapones en los oídos (que luego entendí por qué) y tumbada mientras me ponían los “hierros” para sujetar la cabeza, pregunté si podía cerrar los ojos, me dijeron que sí y empecé a pensar qué era aquello, me dijeron que podía pulsar lo que me daban (como una “pera” de plástico) para avisarles que no estaba bien, o agobiada y me sacaban. Una hora estuve dentro de esa máquina enorme y ruidosa. Y el resultado que les dio les confirmó las sospechas, me harían urgentemente una biopsia para ver qué había dentro de mi cabeza.

Empecé a tomar cortisona (ocho pastillas al día, junto a un protector de estómago y el Augmentine), días de visitas en el hospital como mi tía Aurora desde Madrid, Elisa, Rosa, María, Pi, Amparo, Vicente, Florencio… preguntas, caras de miedo… hasta que el miércoles siguiente, día 6 fue el momento de pasar por quirófano. Ya me advirtieron que hasta 15 días después no tendríamos los resultados, pues se enviaban a Madrid, habría que esperar, pero el día llegó, ¿nervios? claro. Uno de los neurocirujanos que había visto esos días, antes de entrar en quirófano vino a verme, no recuerdo qué comentamos, pero tengo la imagen… y luego sí que me acuerdo, porque al desnudarme quedarme sólo con la sábana en la camilla, en el pasillo, antes de entrar a quirófano (verde, era de color verdoso, como en las series de médicos que veo) me dijeron “uy, ese tatuaje es de Héroes del Silencio” y sonreí, pese al miedo, sonreí. En quirófano sólo recuerdo estar tumbada boca arriba y una mujer ponerme un aparato en la boca/nariz diciéndome, cuenta del 1 al 10… 1, 2, 3…

No sé lo que duró, desde las 11-11.30 que me llevaron a los quirófanos y desperté ya en la UCI a eso de las 16-16.30… recuerdo abrir los ojos y ver todo camas, gente durmiendo… abrir los ojos de nuevo… venir una enfermera y sí, primera vez que notaba mi mitad derecha del cuerpo dormida completamente. No podía moverme. Me sacaron, vi a mi madre, a mi hermano, mi padre, mis tías… estaban allí, me subieron a la habitación (esos días había habido cambios en ella, de estar sola, a estar con otra mujer, con otras dos, múltiples combinaciones). Me toqué la cabeza y me noté una gasa enorme cubriendo parte de mi lado izquierdo, en la parte superior (si yo pensaba que era por detrás…). Bromeando les dije que tenía que probar mi memoria, a ver si me habían tocado algo mal y me puse a decir la letra de mi canción favorita de Héroes “Malas intenciones”, todos nos echamos a reir. Pero mi parte derecha… incluso la cara, la tenía dormida ¿de la anestesia? no sabía. Tenían que acompañarme al baño, a levantarme, todo, no podía hacer nada…

Al día siguiente me mandaron a casa, era jueves y no quise quedarme más, podría haberlo hecho, pero nos plantábamos en fin de semana, y total, había que esperar 15 días a que estuvieran los resultados, nueva medicación, y lo peor, mi mitad derecha del cuerpo completamente dormida sin explicación, estaba claro que había sido por la biopsia, algo se había tocado dentro de mi cabeza que había provocado este “adormecimiento”. Recuerdo la llegada a casa, a mi casa… qué sensación tan extraña, me pareció haber estado una eternidad fuera y hacía una semana y un día. En el espejo grande del baño me vi las vendas/gasas en la cabeza, estaban marrones por el betadine y tenían como forma de lazo, así lo veía yo… no me lo tocaba, me daba miedo… esa tarde llegó mi prima Maribel y Nacho, menuda sorpresa. Y el viernes mis amigos heroicobunburyanos, Joana, Fran, Mar, David y Chato, se plantaron en mi casa por sorpresa total… yo llorando al verlos, la emoción de tenerles allí, de recordar lo vivido tres meses antes juntos y lo que había deparado todo… me sacaron y llevaron a la playa, nos fuimos a tomar una horchata, me trajeron un cuadro con fotos de mucha gente del foro que se había enterado y había querido participar: en la vida olvidaré el gesto, y el cuadro sigue presidiendo mi habitación.

Pero mi ánimo iba empeorando… todo por el miedo que tenía, el agobio… el domingo por la noche ya decidí no responder al teléfono y que por favor no subiera nadie a casa, no quería ver a nadie ni que me vieran en ese estado, la cabeza “rara” con ese “lazo”, yo cada vez más hinchada y esperando a que pasaran los días para saber qué había en mi cabeza… mi madre me compró caligrafía “Rubio” la que hacía en párvulos, para que me pusiera con ella, qué sensación de torpeza ser incapaz de coger el lápiz y poder escribir con normalidad, ni la a, ni la e, ni la i…

Al fin de semana siguiente vino Mónika desde Zaragoza a verme, otro detallazo que no me puso el ánimo en el cuerpo…

El día 20 me encontraba fatal, mi hermano y mi madre me llevaron a Urgencias, porque tenía la mitad derecha completamente dormida y estaban más asustados por mi estado de ánimo de los últimos días. En cuanto me cogió un médico –neurocirujano-, me vio el “lazo” y supo quien era me dijo “Paula, creo que tenemos buenas noticias”… recuerdo mi cara, mi sonrisa, mi humor, fuerza cambió en ese instante, me eché a llorar de nuevo, una palabra ESPERANZA, salía a la luz. Me mandaron con un neurocirujano, uno de los que me habían hecho la trepanación y me confirmó –lo recuerdo perfectamente- sentado frente a mi diciéndome “no es tumor Paula, es sangre coagulada, pero hay que saber por qué pasó, vamos a ingresarte de nuevo y mirarte para saber”.

Una de las enfermeras de neurocirujía me quitó a continuación el “lazo” de la cabeza, quitó las nueve grapas que llevaba pero lo vio demasiado blando, tierno y dijo que me iba lo iba a tener que poner otra vez, sin anestesia ni nada a “graparme” la cabeza, curioso (mi madre se salió). Yo no pude evitar reirme, no pude, del miedo pasado, las buenas noticias de ese día ¿me iba a importar que me graparan de nuevo la cabeza?. Mi madre ese día ya en la habitación de nuevo me dijo que les habían dicho el día 6, cuando la biopsia, mientras me la hacían, que si todo iba según lo esperado me quedaban dos meses de vida…

La semana que estuve ingresada de nuevo la multiplicidad de pruebas que me hicieron fue de todo tipo: pinchazo en la médula espinal, Holter, análisis, nueva resonancia y ahora sí, diagnóstico: Ictus isquémico en fase subaguda en territorio de la arteria cerebral posterior izquierda. ¿Por qué? Misterio a día de hoy, no he fumado, ni bebido, ni drogado en mi vida, sin excesos, deportista… repito, misterio. Año bisiesto, ese día que añadimos al año salía del hospital. Tendría que volver el 1 de abril para otra resonancia.

Pero no acaba aquí la historia no…

El 19 de abril, después de ver un partido de fútbol de mi hermano volvía a casa con dolor de cabeza, no fuerte, pero notaba algo raro… hasta que de repente los flashes en el ojo derecho volvían. Me asusté, del sofá me levantaba y llamaba a voces, mi hermano acudía y me cogía a él, diciéndole “tete, veo el flash del ojo derecho, otra vez”. Y no recuerdo más. Desperté en el Clínico. No sé el tiempo exacto que estuve sin conocimiento, una ambulancia vino a por mi, fue un ataque epiléptico. Otra resonancia e ingreso a continuación. Parece que todo consecuencia de haberme “agujereado” el cráneo. Más medicación para mi cuerpo, antiepiléptica. Estuve otra semana ingresada, haciéndome pruebas y viendo cómo evolucionaba esta cabeza que tanto se quejaba… Al menos con este ataque mi mano derecha despertó, no del todo porque sigo teniéndola adormilada, pero lo primero que pedí fue un boli y papel, porque necesitaba escribir y la alegría fue mayúscula cuando puse mi nombre en el papel… Por cierto, y para sonreir: buena marca le dejé a mi hermano en los dedos que me metió en la boca para que no me mordiera la lengua… pobrete.

Ya no he vuelto a ingresar. Sí he estado –y estoy- muchas veces en el Clínico para hacerme electroencefalogramas de control y cada seis meses cita con mi neurólogo para revisión. Me hicieron pruebas posteriores en el corazón, en los ojos (donde se confirmó que mi ojo derecho no tiene solución, curioso, de estudiar los piratas a ser una pirata), en la sangre… muchas. Y se han interesado por mi caso varios médicos, neurólogos al ser llamativo que una chica de 28 años, sana, sin vicios se viera en esta situación. La mitad derecha sigue en estado de adormecimiento (por el sistema nervioso) pero me encuentro bien: en el momento que he tenido que ir al médico por cualquier otra cosa y sale mi historial las atenciones y cuidados son exquisitos. Hace menos de un año me concedieron la discapacidad definitiva en casi la mitad del cuerpo.

Entendí el verano pasado que tuve suerte, mucha suerte gracias a una gran explicación de mi neurólogo, viendo junto a él todas mis resonancias, consecuencias derivadas de ello y entendí que sigo aquí, que pese a todo estoy presente.

La suerte dicen que es una tontería y que eso no existe, pero sí que existe… mala suerte en que me tocara a mi, pero buena suerte es que siguiera/siga aquí. Como le preguntaban a Andrés el otro día en una entrevista para la radio, ¿miedo a que vuelva a pasar? yo sí que tengo miedo, por ello tomamos medicación y pasamos revisiones, pero es que yo ya no confío en mi cuerpo como antes, esto es como una máquina, el cuerpo humano es la mejor máquina que hay, una fantástica máquina desde luego, cuyo punto central de funcionamiento es el cerebro y si él falla… falla todo y cae.

Si algo he aprendido yo y mi gente más cercana es que hay que vivir al día y aprovechar las 24 horas sin desperdiciar un minuto, no cabrearnos por tonterías… ¿para qué? creedme, la SALUD es lo más importante y de ella depende además nuestro final en esta aventura vital.

Este tio ha vivido un momentazo dulce

03/05/2011

Verte en una silla de ruedas y verte caminar es muy subidón, este señor lleva 20 años

Me recuerda a la frase de la serie El Hombre De Los Seis Millones De Dolares “Caballeros, podemos reconstruirlo, tenemos la tecnología”

Grafico del ictus

02/05/2011

Uno de los grafistas de El Mundo estaba buscando documentación para hacer una animación cuando se tropezó con el blog, avisó a redacción y a partir de ahi lo que ya conoceis. Este es el grafico (buenisimo)

Link

Los recortes en la sanidad pública catalana

29/04/2011

Existen en Catalunya unos movimientos ahora parece que temporalmente frenados para recortar la sanidad pública catalana, cierre de plantas de hospitales, reducción de personal, en un 10% de todo la factura total. Todo esto en poco más 100 días de gobierno de CiU, miedo me da cuando pasen las elecciones a alcalde a finales de mayo y ya no se vean forzados a mostrar una cara tan “amable”.  Pero eso si, nuestra policía autonómica tiene nuevas armas

Todo me está empezando a recordar demasiado a esta pelicula documental:

Un video tonto

28/04/2011

Este video lo grabé 2 días antes de mi ictus, estaba probando la camara de mi movil en mi peluquería habitual (Jose Luis estilista) a la espera de que la Yoli me atendiera

This is madness!

27/04/2011

Mirad que putada, el otro día fui por aqui (Fòrum, Barcelona) y para acercarse a una zona en la que hay agua hay unas escaleras un poco peculiares, son varios tramos pero tienen la barandilla que va cambiando de sitio, los que estamos mas agusto con la manita cogida de algo tenemos que ir haciendo zig zag

René Lavand – “No se puede hacer más lento”

26/04/2011

René Lavand es un mago argentino con la caracteristica que solo usa una mano para hacer sus trucos de cartas. El no ha tenido ningún ictus ni nada parecido, perdió la mano en un accidente cuando era pequeño pero si es superinteresante que no se rindiera en un oficio que te pide casi basicamente ambas manos. Todo un ejemplazo de superación.

 

¿Te gusta la nueva cabecera?

26/04/2011

Quote de Anatomía de Grey

25/04/2011

Me han enviado esta buenisima frase de la serie Anatomía de Grey

“El cerebro es el órgano más misterioso del cuerpo. Aprende… cambia… se adapta… nos dice lo que vemos… lo que oímos… nos permite sentir amor. Creo que contiene nuestra alma. Pero no importa cuánto investiguemos. Nadie puede decir realmente cómo la delicada materia gris funciona dentro de nuestro cráneo… y cuando se daña… cuando el cerebro humano está herido… bueno… ahí es cuando se vuelve aún más misterioso”

Trabalenguas

21/04/2011

Esta es la primera hoja de trabalenguas que me hicieron entrega la primera clase de logopedia, era taaaaaaaan dificil

 

Trabalenguas